Código QR para la carta del restaurante
Un soporte en cada mesa, impreso en 3D, que lleva a tu carta digital. Dura años, no se mancha y cuesta unos gramos de filamento.
Por qué un soporte impreso y no una pegatina
La pegatina se despega, se raya y se ensucia con los dedos y el vapor. El plástico laminado se dobla y termina en la basura. Un soporte impreso en 3D pesa lo suficiente para no volcarse, se limpia con un trapo húmedo como cualquier otro objeto de la mesa y aguanta el uso diario de un salón durante años.
Y hay un detalle que se nota en la sala: un soporte con el nombre del local en relieve parece parte de la decoración, no un parche. La pegatina siempre parece un parche.
Qué enlace poner (aquí se equivoca casi todo el mundo)
El error más caro es apuntar el código a un PDF. En el móvil, un PDF se abre lento, hay que hacer zoom para leerlo y se navega fatal. Si tu carta es un PDF, el cliente la cierra antes de pedir.
Lo que funciona es una página web normal, aunque sea sencilla: texto que se adapta a la pantalla, secciones y precios legibles sin zoom. Puede ser una página de tu propia web, un servicio de cartas digitales o incluso una entrada de tu sitio.
El segundo error es apuntar a una dirección que vas a cambiar. El código impreso es estático: lleva el enlace escrito dentro. Si mañana cambias de proveedor de carta digital y la dirección cambia, hay que reimprimir todos los soportes. La forma de evitarlo es apuntar a una dirección tuya y estable —por ejemplo tudominio.com/carta— y que sea esa la que redirija a donde haga falta. Así cambias el destino sin tocar las piezas.
Medidas que funcionan en una mesa
El soporte de 80 mm de ancho es el punto de equilibrio: se lee de pie desde el otro lado de la mesa y no ocupa sitio. Por debajo de 70 mm el código queda tan fino que el móvil tarda en engancharlo, sobre todo con la luz baja de un salón de noche.
La cara va inclinada 55°, que es lo que hace dos cosas a la vez: queda mirando a los ojos de alguien sentado, y se imprime sin soportes, así que sale limpia y sin marcas.
Vigila el número que la herramienta muestra debajo del código: cada cuadradito tiene que medir 1,5 mm como mínimo. Si tu enlace es largo y baja de ahí, agranda la pieza o acorta la dirección.
Colores: lo que se lee y lo que no
Base clara y código oscuro. Es aburrido y es lo que funciona. Negro sobre blanco hueso, negro sobre beige o azul marino sobre gris claro se leen siempre, incluso con la luz cálida y baja que suele haber en un restaurante.
Lo que falla: dos colores parecidos, o un código claro sobre base oscura. La herramienta te avisa en rojo si el contraste no llega, así que no hace falta que lo calcules tú.
Cuánto cuesta imprimir la tirada
Un soporte de 80 mm sale por unos 25 a 35 gramos de filamento con relleno del 15 %. Con un rollo de un kilo salen entre 30 y 40 soportes, que para la mayoría de los salones es más que suficiente.
Si el local tiene ventanales y las mesas dan al sol, usa PETG en vez de PLA: el PLA se ablanda con el calor y un soporte que pasa el verano junto a un vidrio se deforma.
Antes de imprimir veinte
Imprime uno. Ponlo en una mesa real, con la luz que vas a tener de noche, y escanéalo con dos móviles distintos: uno nuevo y uno viejo. Si los dos lo leen en menos de dos segundos y desde la distancia a la que se sienta un cliente, imprime el resto.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar la carta sin reimprimir los soportes?
tudominio.com/carta y haz que esa dirección redirija adonde esté la carta. Cambias el destino cuando quieras y las piezas siguen sirviendo. Si el código apunta directamente a la dirección del proveedor y ese proveedor cambia, hay que reimprimir.